La evolución en medio de la pandemia

Primero vamos a definir lo que significa la palabra “evolución” de dos formas generales.

1. Cambio o transformación gradual de algo, como un estado, una circunstancia, una situación, unas ideas, etc.

Ejemplo: “enfermó por una evolución desfavorable en las complicaciones médicas”

2. Movimiento de una persona, animal o cosa que se desplaza de un lugar a otro, especialmente cuando se hace de manera coordinada o describiendo curvas.

Ejemplo: “las evoluciones del bailarín en el escenario”

Desde el inicio de los tiempos, el ser humano ha pasado por distintos tipos de evolución biológica, desde la “homo habilis” hasta “homo sapiens”.

Durante la pandemia del COVID-19, todos sin excepción, hemos sufrido cambios debido a las duras consecuencias de este virus mortal, despidos laborales, cierres de negocios, pérdidas de bienes y lo más importante, grandes pérdidas humanas, entre muchos más.

Después de vivir alguna de estas duras situaciones nos queda preguntar: ¿Qué evolución hemos tenido en medio de la pandemia?

Para bienestar de nuestra sociedad, tenemos la obligación de pensar y reflexionar sobre qué tipo de evolución hemos sufrido en estos tiempos, no necesariamente es una evolución biológica, pero si una evolución de pensamientos en nuestra mente.  Te invitamos a leer y compartir este extracto sobre la evolución en medio de la pandemia.

La normalidad ya no es ni será normal

Muchos piensan que volveremos a vivir como antes de iniciar la pandemia que ha cobrado más de 800.000 vidas en todo el mundo hasta hoy, pero lamentablemente esto es falso.

Hoy en día, si entramos a un restaurante, cafetería, bar, tienda de ropa, etc.  Lo primero que nos exigen es usar mascarilla y la desinfección de manos con geles anti-bacteriales.  Las cuales en estos tiempos, son medidas de precaución para evitar el contagio.

Cuando la vacuna para el virus esté disponible de forma comercial, muchas personas la probarán pero hay otras que no quieren hacerlo por temor (me lo han manifestado más de 5 personas incluyendo un doctor).  Esto tenemos que tenerlo en cuenta, ya que si hay personas que no se vacunen o no presenten síntomas (los llamados asintomáticos) el virus continuará propagándose como lo ha estado haciendo.

Dicho esto, ya no volveremos a la antigua época o “normalidad”, sin tener que tomar las debidas precauciones para continuar “normales” y no enfermar. 

Este año nos tocó sufrir las consecuencias de la pandemia por COVID-19, pero ¿qué sucedería si apareciera otra?  Realmente ¿estamos preparados para otra pandemia similar o peor que esta?

Lo único que resta hacer por ahora es cuidarnos y ser precavidos con todos los cuidados en casa y más aún fuera de ella.

Ya no somos individuales

Antes íbamos por la vida pensando sólo en nuestra salud, porque era nuestra única responsabilidad, pensar sólo en nosotros como un solo individuo.

Este tiempo nos ayudó a cambiar ese modo de pensar y de vivir.  ¿Por qué?  Si nos importa nuestra familia o amistades, tenemos la obligación de cuidarnos y cuidar a los demás.  Si corremos con suerte, el virus nos atacará de una forma ligera, o tal vez sin síntomas.  Pero ¿qué pasa con las personas con las que convivimos?  Si alguno de ellos es más vulnerable, sufrirá consecuencias muy graves y hasta mortales.

Esto nos lleva a pensar más como comunidad y ya no como individuos solitarios.

Atribuyen un falso dicho a Dios en la biblia y digo que es falso porque no se encuentra en los evangelios y es: “Cuídate que yo te cuidaré”, en este tiempo, ese dicho debería adoptarlo cada ser humano.

Hemos visto en varias ciudades utilizar un método antiguo llamado “trueque”, el miedo a ir de compras por comida y ser contagiado, llevó a muchas personas a intercambiar alimentos o medicina. 

Es un poco aterrador que un virus mortal nos haya obligado a ser más solidarios y condescendientes con nuestras familias, amigos y vecinos.  Pero teníamos que evolucionar en esa parte sí o sí para lograr avanzar en beneficio de nuestra comunidad, esto conlleva a una evolución en medio de la pandemia.

Hay que redefinirse

Este es un punto difícil de abordar.  Existen muchas personas y me incluyo porque también me sucede, que no podemos encontrar trabajo debido a tantos despidos ocasionados por el cierre de muchas empresas gracias al confinamiento.

Estábamos tan acostumbrados y enraizados en nuestros trabajos que no aprendimos a hacer otras actividades porque no estaban en concordancia con ese trabajo estable que teníamos.

Debemos tener un tiempo con nosotros mismos y pensar en qué más somos buenos.  Si alguna vez llamó tu atención escribir un libro, enseñar algún conocimiento en el cual seas muy bueno, cocinar las recetas y trucos de tu abuela, aprender a coser, tejer prendas de abrigo, etc.

Pues este es el tiempo, debemos aprovecharlo y aprender algo más en lo cual podamos apoyarnos y quién sabe si llegamos a hacerlo bien, abrir nuestro propio negocio.

Pienso que no hay límites para aprender, ni edad, ni dinero (hay tantos cursos gratis, encuentra las plataformas aquí) y menos aún tiempo.  Los que nos quedamos sin trabajo podemos aprender y ocupar esas horas al día en algo que nos beneficiará a futuro.

Sé que es difícil y los ánimos decaen porque a menudo piensas ¿seré bueno en eso? Ya no soy tan joven ¿podré aprender? Pues déjame darte un par de ejemplos de emprendedores y sus edades al iniciar:

“Uno de los típicos ejemplos es Ray Kroc, fundador de la cadena McDonalds. Aunque sus creadores fueron los hermanos Dick y Mac McDonald, en 1955 cuando Kroc tenía 52 años, compró la empresa de comida rápida y comenzó a expandir la cadena por todo el mundo”.

“Sanders con algo más de 50 años, empezó a cocinar para los viajeros hambrientos que paraban en su gasolinera de Corbin (Kentucky), donde les servía estas recetas en su propia mesa de comedor. Al final se lanzó a la aventura y su famoso pollo frito KFC (Kentucky Fried Chicken, en inglés) logró triunfar y hacer millonario a su creador a la edad de 60 años”.

“El fracaso es la oportunidad de empezar de nuevo, con más inteligencia” Henry Ford.

El consumismo desmedido

Pasar por todo esto nos ha llevado a pensar más sobre en qué gastamos el dinero.

Antes ni siquiera nos deteníamos a pensar en lo afortunados que somos al tener un techo, comida y una cama.  Eso lo dábamos por sentado,  y gastábamos todo nuestro dinero en cosas que no nos hacen ningún beneficio, solo disminuyen nuestra capacidad de ahorro para eventos fortuitos (¡Qué gran evento fortuito vivimos ahora no!).

En la cultura china, las personas están acostumbradas a ahorrar no solo para un mes sino para ¡TRES MESES!, sí como lo leen, 3 meses.  Es un poco contradictorio, siendo la potencia mundial con más fábricas de producción de casi todo lo que consumimos, y a decir verdad es lo más inteligente que he escuchado en estos días. 

Debemos empezar aprendiendo que tenemos suficiente ropa, zapatos, accesorios (esto va más para las mujeres por los aretes o diversas joyas) y ya no gastar más en ropa de forma innecesaria.  Además podemos cortar con ciertos gastos “hormiga” y empezar a ahorrar, poco a poco se llenará nuestra alcancía 💰

3 secretos para ahorrar dinero:  https://www.youtube.com/watch?v=ry6Rbi9H5Ec

  1. Estilo de vida frugal ☛ = prudente y ahorrativo – No derrochador ni extravagante, vivir de forma sencilla y sus ingresos siempre serán mayores a los gastos.
  2. Alérgicos a las deudas malas o necesarias 🚫 = si produce riqueza o no.  Necesarias son préstamos hipotecarios o estudiantiles.  La comunidad china en países extranjeros es solidaria al realizar préstamos sin intereses para que un ciudadano chino abra su negocio.  Las deudas malas son por viajes, ropa, móviles o autos nuevos, etc.
  3. Educación financiera 🧠 = el dinero es un instrumento.  Desde niños debemos conocer el arduo trabajo de cómo se consigue el dinero, para entender que no se debe derrochar sino ahorrar.

Evolución de la consciencia

En conclusión, esta evolución de la cual hablamos no se trata solamente de un mejoramiento de nuestras condiciones ni situaciones externas, sino de crear una consciencia de tipo colectivo, que nos lleve a ser una sociedad de la cual sentir orgullo, alegría y un real sentimiento de pertenencia, no por dónde nacimos, de qué color es nuestra piel, en qué o quién creemos, ni a quién queremos amar, sino simplemente por compartir este tiempo en nuestro maravilloso planeta 🌎 y sabernos juntos 💚.

Se resume en preguntarnos: “Cómo éramos antes de… cómo somos después de…”

Si logramos este tipo de evolución, estaremos más “conectados” ⚡ y seremos más fuertes.

Esperamos que te haya gustado este artículo, no dudes en dejarnos tus comentarios, hasta la próxima 🙂

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2 Comentarios

  1. Martha Argudo said:

    Muy acertado el artículo sobre la nueva normalidad y la responsabilidad de cuidarnos unos a otros, la importancia de ahorrar y no gastar en cosas innecesarias y la evolución de nuestra consciencia para estar más conectados, ojalá aprendamos y pongamos en práctica

    27 agosto 2020
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  2. Karina Marchan Rumbea said:

    Definitivamente .esta nueva normalidad nos va acompañar por un largo tiempo y se hará parte de nuestras costumbres.
    Personalmente con esta pandemia aprendí mucho. Tal vez nunca hubiera hecho un pare obligatorio en mi vida. Pero se dio y lo valoro.

    28 agosto 2020
    Reply

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